Cuando la Música y la Poesía se encuentran en un mismo espacio. Eso es mi Blog. Dos corrientes. Un destino. Palabras. Notas. Cosas sin sentido. Y cuestiones intrascendentes. Lugar para el disfrute de la mente y del oído. Todo tiene su razón de ser en este espacio y nada es casual o aleatorio. Publicando desde el 17 de agosto de 2012
lunes, 31 de octubre de 2016
Poesia III
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miércoles, 26 de octubre de 2016
domingo, 23 de octubre de 2016
lunes, 22 de febrero de 2016
Palabras Encadenadas II
Vivir del amor amor no quita ni resucita alma viva que vive
y muere muere de alegría que de alegría nace y vive vive de la vida que le da
la vida de su amado amado que a su lado camina camina mientras piensa vive ríe
y crece crece con alegria de un buen porvenir de sagrada majestuosidad y
simplista alegría que del amor amor no quita ni resucita alma viva muere muere
de alegría del amor vive vive y eternamente muere.
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Laboratorio Literario
lunes, 15 de febrero de 2016
Palabras Encadenadas I
Despierto y miro oscuro entorno bañado suavemente por una fría
luz matinal despierto y miro venenosa habitación y prisión para el pensamiento
futilidad de días fríos de invierno paralizados en mi recuerdos acostados y
alejados en lo más profundo de mi pensamiento que en mis pequeñas neuronas
suaves y ocultos en algún cajón del gran cerebro inteligente que me mantiene
vivo se esconden.
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Laboratorio Literario
jueves, 11 de febrero de 2016
Laboratorio de Creación Literaria.
Tras una larga temporada sin escribir, voy a retomar un poco donde lo deje. A seguir descubriendo el lenguaje y las palabras, experimentando con ellas, recreando lo mas oscuro del ser y lo mas irreal de la creación. Todo a modo de pequeño laboratorio de creación literaria.
Como siempre, me gusta despojar a las palabras de su sentido y significado mezclandolas para enfatizar el sentido trágico de lo escrito.
martes, 14 de abril de 2015
El Valle. XV (Final)
El calido sol de la mañana empezaba a dejarse
ver y entraba por los viejos ventanales. Habían pasado ya diez horas desde que
mate a mi novio, su cuerpo empezaba a despedir cierto hedor y a hincharse. El
sol hacia ver un cierto efecto de luces y sobras sobre los objetos y el cuerpo
inerte que se encontraba a la altura de la puerta de mi estancia. No dejaba de
contemplarlo y de pensar en lo que había hecho. Estaba, buscando dentro de mí
una sola pizca de culpabilidad, pero no la encontraba. No me arrepentía y
mentalmente lo recreaba una y otra vez. No dejaba de darle vueltas y que quería
repetirlo. Estuve allí, inmóvil durante horas, el sol ya empezaba a caer por el
horizonte, un precioso atardecer. En ese momento, me dirigí y al baño. Me quite
la ropa y me di una ducha. Acto seguido me seque y me dirigí a mi cuarto para
vestirme. Abrí el armario, era un armario antiguo, con ciertos indicios de
polillas y la madera algo quebradiza ya. Pero tenía unas hermosas tallas. Cogí
un pantalón azul marino y una camisa a cuadros de tonos rojos y granates. Me
calcé unos zapatos negros y salí a dar un paseo por la ciudad. Cuando salí era
ya de noche. Cogí el paseo de las arboledas. Los árboles tapaban las farolas y
solo quedaba una luz indirecta, tenue, que cubría todo con un fino manto de
misterio. Con cierto sigilo me quede entre los árboles, esperando a que pasara
la perfecta victima, vi a lo lejos la figura de una joven. Alto, muy delgado.
Según se acercaba mas atractivo me parecía. Salte sobre el, para inmovilizarlo
y comencé ha estrangularlo. Apenas podía gritar, sus rasgos se me mostraron más
claros. Tenía los ojos azules, como una limpia mañana estival. El pelo de un
tono cobrizo y de tez morena. Tenía un pequeño lunar hacia el pómulo derecho.
Por fin cedió y quedo su cuerpo inerte y sin vida en la acera del pasea de las
arboledas, no pude contener el deseo de besar esos preciosos labios. Acto
seguido me fui en busca de la siguiente victima. No sin antes ocultar el cuerpo
sin vida.
Salí del paseo de las Arboledas, para el que
no lo conozca bien, de noche puede ser un poco laberíntico y me dirigí al este
de la ciudad. Era la zona más próxima al río. Eran ya cerca de las doce de la
noche. No aullaba ni un alma en los lindes del río. Me senté en un banco para
poder escuchar el murmullo del agua. Que detenido se encuentra ahora mismo el
tiempo. Casi puedo sentirlo pararse a mi alrededor y detenerse por un instante.
Miro el reflejo de la luna sobre las aguas del río. Como la distorsionan y
embellecen. Oigo un suave taconeo. Era una mujer de fina apariencia. Vestía
elegante. Un vestido de encaje con volantes. Parecía venida de una de estas
galas que se celebraban en el gran teatro de la Opera de mi ciudad. Recuerdo
haber asistido en más de una ocasión años atrás. Aunque a mi me parece tan
lejano como una vida pasada. Cuando paso a mi lado me levante. La agarre y la
puse una mano en la boca de tal manera que tapara también la nariz. Apreté
hasta que perdió el conocimiento. Cargue su cuerpo y con sigilo la lleve hasta
una caseta que sabia estaba abandonada a escasos kilómetros de allí.
Estaba todo muy oscuro, el murmullo de
grillos y el correteo de las aguas del río hacían de banda sonora a lo que se
sumaba el desaforado latido de mi corazón. Llegue a la cuestecita de grijo que
iba hacia la caseta. Estaba todo tan hostil. Debían de ser ya las dos o las
tres de la madrugada. Entre en la cabaña y amordace a mi victima en una de las
viejas vigas de madera un tanto podrida. Cuando vi el resto de la chica aprecie
unas arrugas y una contenida expresión que la situaba entorno a los cuarenta
años. Busque un objeto cortante y desgarre su vestido. Nunca me agrado ver una
mujer desnuda. Era grotesco. Una abominación. Por que estos seres tan impíos
existen a parte de para perpetuar la especie a la que he de pertenecer. Especie
que destruye y que es como un cáncer para este bello paraje de vida y paraíso
perdido en el cosmos. La degollé el cuello y allí la deje, desangrándose. Salí
de la caseta y fui al norte, lo mas al norte que pude hasta el pueblo mas
cercano. Llegue a un viejo camino de asfalto, ya muy cuarteado y sin
mantenimiento que se abre desde la entrada del último chalet del pueblo hacia
la espesura del monte. El camino, tras una pronunciada cuesta termina en una
pequeña finca particular de construcción muy reciente. A un poco más de la
mitad se encuentra a la derecha, una vieja socarreña, propiedad de un anciano
agricultor dueño del chalet que antes mencione, y que poseía un importante
número de acres de monte. Subí por aquel camino de asfalto hasta un poco mas de
la mida. A mi derecha, un pequeño puentecillo de piedra y argamasa en un estado
muy aceptable. Y al otro lado del mismo puente, había una fuente y unos bancos
de piedra. Me senté un rato en aquellos bancos de piedra y me tumbe. Miraba las
altas y gruesas ramas de los robles y de fondo el murmullo del regato. Mire la
socarreña. Era bastante amplia y había herramientas. Pensé, era un buen lugar
para descuartizar un cuerpo. No se por que, pero es lo primero que pensé. ¿Qué
me podía impulsar a pensar en sesgar otra vida? No se la respuesta, es posible
que… me haya convertido en un sanguinario asesino. Es posible que haya perdido
mi humanidad y la cordura. Solo puedo pensar en matar y en el intenso placer,
cercano al orgasmo que me produce tales actos. Pensé, era un lugar apartado y silencioso.
Tras unas semanas paseando de diario por allí
pude observar como el anciano ya no iba a la socarreña ni laboraba la tierra.
Estaba cojo y muy impedido. Deducí rápidamente que padecía problemas de cadera.
Lo cual me dejaba un margen muy amplio para usar ese espacio sin que el supiera
de ello. Escale por uno de los laterales mas bajos y me colé allí para ver como
era. Tenia como dos niveles. Abajo, que es donde me encontraba había apilada
mucha madera para el invierno. Había una mesa grande y desvencijada y había
también hachas y cuchillos. En el nivel superior al que se podía acceder por
una rudimentaria escalera tallada en la misma tierra había un montón de
chatarra apilada durante años. Había viejas bicicletas, también había cacerolas
y menaje de cocina oxidado junto con redes y cosas de pesca… había también un
viejo frigorífico, idóneo para esconder un cuerpo.
En lo mas alto y apartado del pueblo, al
final de aquel viejo camino de asfalto. Había una casa de construcción muy
reciente. Me mofe ante la falta de medidas de seguridad. Pude espiar y pronto
me di cuenta que vivía una pareja. Era joven, tendrían menos de cuarenta años.
Decidí actuar por la noche, colarme en la casa y matar a ambos en un descuido.
Primero, mate al chico. Por detrás, ni me vio. Era muy delgado y muy
pusilánime. Nada atractivo para mi gusto. Entre en la casa y busque el
dormitorio. La mujer grito. Fui donde ella y la inmovilicé. Decidí
estrangularla. Tenia el pelo muy largo, de un tono cobre, facciones delicadas y
también muy delgada. Cuando dejo de luchar por su miserable vida la cargué a la
espalda y la baje hasta la socarreña. Volví ha subir a la casa para borrar mis
huellas y deshacerme del cuerpo del novio. Busque el pozo negro. Lo abrí y tire
allí su cuerpo, una vez sellado el pozo nadie olería su cuerpo en
descomposición. Volví a la socarreña. Encendí velas, y me dispuse en primer
lugar separe la cabeza del cuerpo. Me llevo media hora de reloj. Las demás
partes del cuerpo fueron muy fáciles de extirpar. Lo metí todo en el viejo
frigorífico. Limpie un poco y me fui de allí. Volví a mi casa con la idea de
suicidarme. Pero cuando llegue la policía estaba allí esperando. Corrí
despavorido en otra dirección. Iban armados y me dije, prefiero que me maten a
que me cojan con vida. Así que, allané una tienda cercana y busque cualquier
objeto cortante. Cuando un policía me arrincono intente atacarle. Me disparo a
la cabeza. Caí sin vida en el acto. Casi pude ver como mi alma salía del cuerpo
y el policía contemplaba mi cuerpo inerte.
Rhöd Deutsch. El Relato Surrealista.
Redactando desde el 17 de Agosto de 2012.
martes, 10 de marzo de 2015
El Valle. XIV
He intentado, por un momento calmar mi mente.
Y como siempre, estoy en mi alcoba. Pienso y evito no revivir todos aquellos
sucesos en los que me vi envuelto en aquel valle. Mi vida no es nada feliz y es
ardua monotonía, una soporífera rutina que me quita las ganas y el buen sabor
de mi vida. Se podría decir que soy afortunado. Pero no me siento así. Han
pasado varios años desde que volví y ya han sido seis los intentos de suicidio.
Mi novio cada día vive mas amargado y su cara, su cara denota de todo menos
amor. Siento que ya no le amo, y que le odio por no dejarme acabar con mi
miserable vida. ¿Acaso el me sigue amando? No sabría responder con absoluta
certeza. Pero yo siento que el ya no me ama, y no quiere dejarme tomar mis
propias decisiones.
Cree que he perdido la cabeza. Tal vez sea
cierto, mas el dice que paso las horas hablando solo y que la única que me
visita es la muerte en sueños. La añoro, me acompaño mucho en mi camino por
aquel valle. Sueño con su negra suavidad de seda y su frío abrazo. Miro por el
ventanal, el que da al jardín trasero. Veo el hayedo, ya esta sin hojas y su
corteza renegrida. Parece que se marchita al igual que mi negra alma. No dejo
de darle vueltas y pienso en como quitarme la vida de nuevo. Tengo a mi lado a
un viejo amigo, el viento, que es con quien mas largas conversaciones mantengo.
Mi novio dice que no es real pero el que sabrá. El no sabe ni ver mas allá de
sus narices mucho menos sabe lo que es una conversación de nivel ¿Por qué no te
vas? ¿Por qué no te mueres? Pienso en mis adentros.
-Me asombro-, no se si serán pequeños lapsos
de lucidez, pero me pregunto que separa el amor del odio. Y, por que todo
objeto cortante esta bajo llave. No tengo acceso a barbitúricos ni a objeto
alguno que pueda afligir daño mortal. Paso mis aburridas horas contando en alto
mis penas marchitas, marchitas como las hojas de las rosaledas de la entrada
que hace tiempo que ya nadie se cuida de ellas. Contemplo un péndulo de un
viejo reloj y su hipnótico vaivén me entretiene cual párvulo. ¿Cuánto lleva ese
reloj ahí? Ya no se ni como ha llegado ahí, es la cosa mas fea que he visto en
mi vida. Será una de esas absurdas herencias. Esta casa a pertenecido a mi
familia durante 130 años por lo menos. Hay objetos muy curiosos y hasta
valiosos. Me levanto de la silla, es una silla simple, tallada en madera noble,
bastante vieja con las betas vistas. El suelo por el que me muevo es de cedro y
las molduras de los techos de roble. Las paredes están decoradas con papel
pintado que ya empieza ha estar resquebrajado y se deja ver la madera de debajo.
En la habitación hay un farol que se adapto para la novedosa luz eléctrica pues
era del siglo XVII. Me dirigí hasta el reloj de pared. Rompí el cristal y
arranque el péndulo. Intente seccionarme la yugular pero en aquel instante
apareció mi novio. Le empuje y me puse sobre el. Con mis manos rodee su cuello
y apreté con fuerza. El se revolvía, se retorcía, luchaba por su vida. En aquel
momento me sentí superior y una sensación indescriptible me sobrecogió, que
bien y que vivo me sentía. El dejo de retorcerse y quedo inerte. Que bien me
sentía. Había acabo con la vida de otra persona, por fin le había matado. Un
nuevo yo nació y no sentía otra cosa que el impulso de repetirlo una y otra
vez.
Rhöd Deutsch. El Relato Surrealista.
Redactando desde el 17 de Agosto de 2012.
lunes, 2 de febrero de 2015
El Valle. XIII
Hermoso paisaje que detenido en el tiempo mi
mente fotografía y graba. Con el amor de mi mano, y la muerte de lado, tejiendo
su sombra con la nuestra, y siempre nuestra retaguardia vigilando. Hoy me he
levantado más feliz que otros días. Siento de nuevo una llama de vida y la
calida felicidad que dilata mis días y despeja mis horas de soledad. Nimbado
recuerdo del pasado que con fulgor de mi ser nace y en mi boca, lanzado al aire
muere. ¿Donde? No se sabe. El viento, se lo lleva lejos, a un lugar perdido del
tiempo y custodiado por el olvido, pues, es donde las palabras lanzadas al aire
van a parar, ya que, tras ser pronunciadas vuelan ágiles y ágiles mueren. El
amor, renueva día a día al ser, y este, cada noche, tras el calor del acto de
amor entre dos amantes, renace de las cenizas de la ardiente pasión que fulge
como dos antorchas.
“Llevo largo tiempo pensando, no
se cuanto ha pasado ya, pero revivo una y otra vez mi largo paseo por las
negras arenas de la vida que me empujaron hasta aquella playa de muerte por
doquier coronada. Recuerdo, y mi latir acelera, aquella larga y oscura caverna
que mi prisión fue por… bueno, no se por cuanto exactamente. Duros recuerdos de
piedra labrada en la cantera de mi mente. Larga y honda herida que nunca
cicatrizara. La dicha siempre se ha portado caprichosa conmigo y siempre
trampas para mi ha urdido. Vuelvo a estar bajo mi centenario amigo. Sus largas
y gruesas ramas me sigue tendiendo y ante mi se inclina y me felicita los
dorados días que junto a ti he pasado. Mudo testigo de nuestra unión y nuestro
respeto. Y fiel guardián del dorado tesoro de nuestro amor. Acabo de despertar,
vuelvo a estar bajo mi querido árbol y junto a mi amado. ¿Pero? Me he de
preguntar una y otra vez si esto es real ¿He vuelto a mi vida? o ¿Es un turbio
espejismo creado por mi atormentada mente para calmar mi espíritu? Hace escasos
momentos me hallaba perdido, subiendo una colina sabe dios donde. Ahora, vuelvo
a estar en mi jardín, bajo mi árbol que tantas buenas horas llenó. Y lo más
importante, mi amado, aquel que durante meses, años, o siglos, creí haber
perdido, y creía muerto, esta dormido. Con esa fina y blanca tez que acompaña a
una contenida expresión de felicidad. Acaricie esos bucles castaños que se
arremolinaban sobre sus sueños.
Me pellizque, me mordí, corrí a
mi alcoba y con unas tijeras me hice un pequeño corte en el brazo. Broto al
poco la rojez y sentí un intenso dolor. Me dolió, pero no desperté en ningún
otro lugar. No daba crédito. Todo había acabado y podía volver a mi aburrida
vida de dulce letanía del día a día y perecer junto a mi amor.”
Era un nuevo día. Abrí los ojos. Mire y vi a
mi amado ahorcado. En aquel momento me quede sin respiración. Mis ganas de
vivir desaparecieron y grite a la muerte para que me llevara junto a el. Me
quede allí, inmóvil durante horas. El sol bajo y el ocaso se pronunciaba. Cogí
su cuerpo inerte y lo baje. Las lágrimas brotaron y cual lluvia iban cayendo
sobre el rostro de mi amado. Me dirigí al jardín trasero y a un par de pasos
del hayedo empecé a cavar su sepelio. Lo mas hondo posible. Al cabo de las
horas termine el trabajo y me dirigí a mi alcoba para coger el cuerpo de mi
amado que yacía yerto, a los pies de nuestro lecho. Lo cogí. Pesaba bastante,
pero a pesar de la inmensa debilidad que me invadía lo lleve hasta el jardín y
lo puse en la tumba que le hice. Palada tras palada enterré su cuerpo junto
nuestro hayedo con la esperanza de que su alma permaneciera allí. Tras terminar
me tumbe sobre su tumba y al tiempo de abandone. No quería comer, ni beber ni
vivir. Me volvía a sentir igual que cuando andaba por aquel valle. Perdido,
triste y solo. Pasaron los días y allí seguía tirado. Tenía la piel pálida. Los
ojos hundidos y estaba famélico. No tenia fuerza alguna para levantarme de
allí. Me entregué a la más profunda oscuridad y depresión y mi muerte espere.
Espere a morir allí mismo. Sobre el sepelio de mi amado con la esperanza de unirnos
de nuevo. Pasaron un par de días más. Me delia todo el cuerpo y cada vez me
costaba mas respirar. Se que ya no duraría mucho. Cerré y los y… y…
Estas son las ultimas palabras que sobre la
mesa de mi alcoba deje y que escritas en sangre al viento en alto pronuncie…
“Ha llegado la hora. Ha llegado
la hora de decir adiós a la vida. Decir adiós a la felicidad. Decir adiós a
todo lo que la vida me pueda deparar. Ha llegado la hora de renunciar a la
vida. La hora de abandonar este cuerpo que me tiene preso. La hora de decir
adiós a ese amor que tan lejos vive. Decir adiós al futuro. Ha llegado la hora
de ver la realidad tal y como es. Es inútil luchar por un futuro incierto.
Inútil vivir para tener que aguantar las idas y venidas de una vida caprichosa
que nunca me ha dado cariño. Un destino frío, egoísta, distante y ausente. Ese
destino que quieres borrar de la memoria. No pasa un solo momento en el que no
piense en que se muera. Deseo que muera. Quiero que muera cuanto antes. Quiero
ser feliz y libre. Quiero que la idea de suicidarme desaparezca por completo.
Que esa idea que me quita el sueño y me impide respirar feliz. Odio vivir así.
Cada minuto que pasa veo mas clara la idea de quitar mi vida. No merece la pena
vivir así. Es el recuerdo de las palizas que recibí de un dios alcoholizado por
la vida. Incapaz de estar a gusto consigo mismo y tan acomplejado y amargado
que solo lo que yace en el fondo de una copa apague esa voz interna que dice –
eres un fracasado, el ser mas inútil, una escoria, tu vida es un fracaso –
¿Donde esta? Se que en alguna
parte de esta habitación hay un bisturí. Se que lo hay. Quiero cogerlo.
Empuñarlo y seccionar mi yugular. Quiero morir en segundos. Sin sufrimiento.
Quiero morir y punto. Quero que sea rápido e indoloro. Que la sangre salga
rápida y salpique todo. Paredes en sangre coronadas y en sangre teñidas. Que
como sangrientas palabras a los ojos que las observan griten y canten mi
muerte. Que se fundan en el llanto del que contemple mi cuerpo yacido en el
lecho de mis sueños. Lecho de sangre y lecho de penas en rojo teñidas. Que mis
ojos permanezcan abiertos e impasivos a la vida que me perderé. Que de mis ojos
broten. Justo en los últimos segundos tras mi muerte, las lagrimas de mi alma
herida por el tiempo, la soledad y esta cárcel que es la vida. Que sean
lágrimas negras, llenas de odio. Lagrimas de la muerte que prematura me lleva y
por voluntad propia a ella me uno. Quiero abrazar fielmente a esta extraña
amiga que tantos seres me ha quitado. Quiero pedirla que me lleve con ella por
siempre. Quiero pedirla que me bese y me hipnotice… Pues finalmente, cogí el
bisturí y me corte el cuello. La sangre broto… caí sobre aquel lecho de penas. Vi,
por un momento, las llamas del fuego eterno alas que me uní. Pero… fue solo un espejismo,
fruto de la falta de sangre al cerebro. Pues mis funciones corporales fueron
fallando y tras unos segundos exhale y a la gran parca me consagre.”
Rhöd Deutsch. Escritos Lovecraftianos.
El Relato Surrealista.
martes, 6 de enero de 2015
El Valle. XII
He de continuar mi camino. Ahora lo hago con
más esperanza. Si, es posible, que mi amado, me aguarde en lo alto de aquellas
colinas que, en la altura funden su verde con la grisácea nube que en sus
brazos retiene la montaña caprichosa. He de aguardar pues, me llena de una
extraña y calida felicidad que en cierta manera me es familiar, el saber que
pronto volveré junto a el. Creo recordar como nos conocimos… mas si nunca lo
conté ahora podría narrarlo, mientras inicio el ascenso por esta colina.
Fue una época gris de mi vida, como las ya
acaecidas años atrás. Pero esta era diferente. Después de varios desamores, de
esos tan amargos que dejan tu espíritu y tu alma hecha añicos. Durante años y
en secreto estuve con toda clase de hombres, he de decir que todos un tanto
inapropiados. De una relación a otra y saltando de cama en cama. Era algo tan
vacío. No conectaba con nadie, así que tras el ultimo y amargo beso que me
regalo un chico de un pueblo cercana con las dulces palabras de, “no quiero
volver a verte” volví a mi casa, a mi refugio a meditar baja mi querido árbol
las horas muertas de mi vida. – Si, me gusta decir horas muertas de mi vida, es
algo muy mío –. Lo que paso fue lo siguiente. Tras unos días de lógica
depresión, salí al mundo y recupere mi rutina y monotonía. La cuestión es, que
de alguna forma el destino quiso que se cruzara en mi vida un ángel pues, desde
el momento en el que nuestras miradas se cruzaron nunca mas las apartamos. Fue
un regalo caído del cielo. Desde que empezamos ha hablar durante horas y horas,
mi soledad desapareció, mis penas, todo. Solo el calido manto de la dicha nos
envolvió. El era como yo, y por eso conectábamos tan bien, era como si,
estuviéramos hechos desde un principio el uno a la medida del otro. Era
sublime…
¡Eh! ¿Qué pasa? Me detengo aquí, llego a una
especie de meseta en mitad de la altanera soledad que me envuelve y ante mi,
como si nada, un hermoso templo clásico desvencijado por los siglos se postra
ante mi. Intente rodearle, por como no, lo único que me permitía seguir
adelante era entrar a su interior.
Me dispuse a subir hacia el templo. Cuando
llegué a la portada no puede evitar soltar una contenida expresión de asombro.
Atravesé la puerta, todo estaba sumido en una especia de úmbra infinita, mas,
cuando di dos pasos al frente, todas las teas se prendieron al unísono. Es como
si los dioses de aquel lugar notaran mi presencia y me invitaran a entrar. El
lugar era hostil, no había decoración, ni detalles relevantes que comentar.
Seguí andando, creo que pasaron varios minutos. Legue hasta la mitad del templo
aproximadamente. Había un pedestal de mármol blanco. Con tallas en la base y
por todo su cuerpo. Llevaba una exquisita decoración. Eran escenas de las
panateneas. Y lo recorrían casi por completo, desde la base hasta casi terminar
arriba…
De la nada dulce figura de diosa se torna y
aparece entre dulces tañidos de fragancias florales. Y dulce al odio me susurra
meliflua las palabras de mi sino. En ritmo lento y pausado me dice, que me
camino continúe, que de Pandora mi esperanza no pierda y que Eros, en lo mas
alto me espera. Para recibirme, siempre calido en sus brazos y ser, el perfecto
amante que de mis recuerdos dorados siempre fiel se mantuvo. Horas muertas y
castigadas de mi vida aun corazón roto que palpita por la soledad de los valles
y colinas que aguardan, con cautela los siglos del mundo que presto corren y de
mi las horas huyen y a la negra parca me lanzan.
Rhöd Deutsch. Escritos Lovecraftianos.
El Relato Surrealista.
martes, 2 de diciembre de 2014
El Valle. XI
Seguía en aquel desierto, de
blancas arenas. Seguía, ante aquel ser que su mirada emponzoñada clavaba sobre
mí. Estaba aterrado. Contuve la respiración. Intente calmarme para que mi latir
no me delatara. El ser se acerco. Creí que era mi fin, pero no fue así. Abrió
la boca, y me dijo – Se que buscas respuestas, pero nunca las obtendrás –
Desalentadoras palabras. Es todo lo que dijo, pues acto seguido en arenas se
convirtió. Todo cambio. Volví al Valle, tan verde como siempre. Seguí el camino
hacia las cimas lejanas. Estaban mas cerca. No tardaría mucho más en llagar.
El caminillo, termino en una
pronunciada cuesta abajo. Desde atrás no pude ver el inmenso bosque que a los
pies de las colinas había. Ahora, mas que colinas eran montañas. Las mas altas
que nunca había visto. Desde donde estaba solo veía una cadena montañosa que se
perdía en los lados y en el horizonte. ¿Cómo había llegado hasta tal punto? Empecé
a bajar la cuesta de forma agradecida. Pues me deje llevar por la inercia y la
gravedad. Cuanto más descendía mas crecían los árboles. Eran altísimos. Mi
hayedo, una mota de polvo comparado con estos. Entre en aquel bosque. Había una
tenue pero agradable luz, y no hacia frío. Una cierta calidez habitaba en aquel
lugar. A la tibia luz del día todo es diferente, pero aquí, todo se desarrolla
sobre una tenue penumbra eterna. Llena de insinuaciones. Recorrí el largo
bosque. Contemple perplejo los árboles tan anchos, tan altos. El cuervo, estaba
sobre una de las gruesas ramas. Cantando levemente la melodía de la parca. Que
tan acogedora era recibida por mi oído y que mi latir relajaba. Era raro, pues
el canto del cuervo hacia un extraño eco en aquel bosque. Pues iba subiendo de
tono, creo que una quinta justa más aguda cada vez. Era extraño. Era la primera
vez que veía más seres vivos de los que ya conocía en mis tiempos mozos. Había
gusanillos de ese verdes, alguno se me acerco pero acto seguido cambiaba de
dirección.
Rhöd Deutsch. Escritos Lovecraftianos.
El Relato Surrealista.
martes, 18 de noviembre de 2014
Reflexiones de un Amado a su Amado. VII
La
ruptura. II
Cartas
al viento en tono menor cantadas,
y con
el susurro de las olas acompasadas.
Pensamientos
en cristal al azul lanzado
y por
los siglos entre reinos transportado.
Eso soy
yo, nada en la nada y,
la nada
contemplaba.
Inmenso
mar de soledad verde azulada.
Solo el
viento me abrazaba.
Allí m'encontraba, y mi ciudad,
con
amargas lagrimas miraba.
La
gente pasaba, y acusadora me miraba,
mas yo,
ocultar mi dolor no podía.
Rhöd Deutsch.
(Redactando desde el 17 de Agosto de 2012)
martes, 4 de noviembre de 2014
El Valle. X
Y si…, y si por un momento, pienso que esto es mi tierra.
Donde yo nací y contemple, siendo aun muy párvulo, como el mundo evoluciona a
mis infantiles ojos. El progreso, era rápido, pues en poco tiempo cambio de
gran manera el mundo como lo veía. Yo…, yo prefería permanecer a la sombra de
mi hayedo, ajeno a todo lo que pasa. Aquel hayedo, daba una sombra fresquita en
la que podía dormitar. Y en la que podía contemplar las hojas mecidas por el
viento de media tarde. El sol, entre las hojas, mi cara acaricia con sus
cándidas manos. Era muy feliz. Lo que diera por volver a estar entre las ramas
de mi hayedo. El trino amanerado de los pajarillos de la viña. Vivia en una
ciudad. Pero aun así, mi casa quedaba un poco a las afueras, y mi familia, era
ciertamente adinerada. La finca familiar era muy amplia. La mansión tenía hasta
bosques y un río. Recuerdo el lejano rumor del agua. Alegre siempre, pues el
río no distaba mucho de mi hayedo. Abrí los ojos. La realidad me cegó en ese
momento. Volvía a estar en valle. El sol empezó a descender y el cielo a
enrojecer. La noche se cernía sobre mí, y no había cobijo. La luna, era
inexistente. Pues una absoluta oscuridad me aprisiono. Me quede quieto,
inmóvil, no podía caminar. Era imposible. Me tumbe. Cerré los ojos con la
esperanza de volver a algún sitio conocido. Pero mi mente no estaba por la
labor. Oí al cuervo, no debía de estar muy lejos. Pero no entendí como podía
volar, en la completa oscuridad de esa extraña noche sin luna, ni estrellas. El
cuervo cantaba y con el a un profundo sueño me llevaba… La luz volvió, pero…
estaba en otro sitio. El verdor y las altas cimas se habían convertido en arena
blanca. Una inmensa extensión de blancas arenas en la que se fundían el cielo
con la lejanía. Era un desierto. Gire un poco la vista y entonces atisbé una
formación rocosa, estaba muy lejana pero fui hacia ella. Cuando llegue. Un
extraño ser dormía sobre la piedra. Tenía cabeza de gato en un cuerpo escamado
de reptil. Alado como el cuervo y grácil como un cisne negro. Y una larga cola acaba de un apéndice que
bien parecía venenoso. Di un paso atrás, contenido, sin brusquedades, pero… el
ser despertó y se evaporo. Me acerque hasta donde ese extraño ser estuvo
tendido. No di explicación de ello, me gire. Y en mi retaguardia, ante mi el
extraño ser me miraba fijamente y con su aguijón me apuntaba. El ser, abrió la
boca y dijo….
Rhöd Deutsch. Escritos Lovecraftianos.
El Relato Surrealista.
sábado, 18 de octubre de 2014
Poesía creativa. I
Noches
de Eterna Vigilia.
Que
fino contorno dibuja
eterno
gato negro a negra éfige.
Que la
sombra infinita contempla,
cada
día, menos vivo, mas muerto.
Dulces
silencios de días que pasan,
mi
mirada y mi alma entretienen
una
tenue luz sobre madera
dormido,
sumido en una vigilia eterna.
Perfecta
sombra es por
verdes
paredes que me rodean,
qu'espera a su amo que le llame y despierte,
cada
día, mas viejo, cada día, mas sabio.
Rhöd Deutsch.
(Redactando desde el 17 de agosto de 2012)
lunes, 6 de octubre de 2014
Reflexiones de un Amado a su Amado. VI
La Ruptura. I
A un
gélido cofre un corazón confinó.
Y un
alma entregada, que por el paso
del
tiempo es devuelta,
a una
solitaria vida convidó.
El candor,
pasado por los meses,
del
calendario aun no se ha borrado.
Memoria
de fuego que siempre crepita
y que su
huella nunca borró.
Exquisito
dolor y agonía sentida.
Pasada
vida que yerta en placeres
vacuos, por el recuerdo es avivada
y en
pétrida piedra envilecida.
Dulce
odio cultivado por la distancia.
Dulce
río, de claras aguas que,
a un
turbado mar de penas da su vida.
Inmenso
cementerio de penas y amores.
Rhöd Deutsch
(Redactando desde el 17 de agosto de 2012)
miércoles, 1 de octubre de 2014
El Valle. IX
Estoy cansado de vivir así. De no saber nada,
de no entender el por que me encuentro preso en esta tierra hostil y sin vida.
Solo un cuervo. Solo una insignificante ave es mi amiga. Y, ni si quiera puedo
agradecer su compañía cuando la necesito. Dejo a su capricho el que mis horas
acompañe. Miro alto, y en la inmensidad de un cielo azul lo busco y nada veo.
¿Dónde esta? Tal vez sea mi amado, que por capricho del destino se haya
convertido en cuervo de igual manera que yo he sido aprisionado en esta tierra.
Solo eso me consolaría ahora. Saber que me protege y me guía por estas tierras.
Suena entupido, y cuanto mas lo pienso mas entupido me suena. Sigo adelante,
pensativo y exprimiendo cada locura y deliranza que por mis sesos danza. Pasa
un rato, una hora creo. Aquí es imposible saber que hora es, el sol esta
siempre en el mismo punto, no lo entiendo, es algo imposible. Es como si
estuviera en un planeta inerte, que ni gira ni anda por el cosmos. Es raro, por
que tiempo atrás juraría que era diferente, es como si me fuera desplazando
cada vez que cierro los ojos. ¿Es posible? ¿Me traslado en sueños? Eso es
imposible, es físicamente imposible, pensé. Pero, como es posible el entorno
que me circunda. Todo es improbable per se. Y a priori pienso que nada es real,
pero siento hambre, sed, es todo tan real que no lo entiendo. Todo es
probabilístico y aleatorio. Estoy en un punto y estoy en varios a la vez. Me
traslado por tiempos diferentes dentro del mismo plano. Todo es posible entonces.
Ahora, estoy en una inmensa pradera, verde, brillante, con el dulce y
embriagador aroma de la naturaleza. Me quedaría aquí por el momento…
Rhöd Deutsch. Escritos Lovecraftianos.
El Relato Surrealista.
sábado, 13 de septiembre de 2014
Reflexiones de un Amado a su Amado. V
En la
distancia, los largos valles
tu
nombre me susurran…
El
fútil recuerdo de tus besos,
de mi
piel no se ha borrado.
Tu
dulce mirar de néctar recogido,
que por
divinidades es elaborada
y en tu
mirada soterrada,
de mi
alma es alimento.
Eres
bello cual ocaso y noche estrellada.
Eres
único como el mundo que habito.
Eres lo
mas hermoso a lo que un joven,
como
yo, aspira conquistar con su querer,
y su
mirar…
Rhöd Deutsch.
(Redactando desde el 17 de agosto de 2012)
martes, 2 de septiembre de 2014
El Valle VIII
Ya empiezo a comprender ciertas
cosas. Sigo adelante, avanzo, y obtengo respuestas. Sigo este largo periplo que
me lleva por las entrañas de la vida y qué a un final certero me conduce. Creo
que las cimas, esas cimas altas y verdes que a lo lejos veo, son una alegoría
fúnebre de mi posible destino.
-Recordé algo de mi pasado-. Tuve
un amor. Me acompaño largas horas bajo aquel hayedo, ya que nos dejaba sitio al
amor tan prohibido que entre nosotros había. Pues, recuerdo a un joven, algo más alto
que yo. Con ojos verdes como la hierba de esta pradera. Era delgado. Tenía el
pelo de un tono caoba. Era el chico más hermoso que había visto. No se por que,
pero el se fijo en mi. Fue algo fugaz, pero nos gustamos al instante. Y las
horas más felices de mi vida acompaño.
Tenia una voz que me hipnotizaba al tiempo que sus ojos me encarcelaban a el y en un beso, en un largo beso me perdía... Es lo más feliz que hasta la fecha he podido recordar, o creer recordar. Estoy seguro que este recuerdo es real. Lo recuerdo todo con bastante detalle. Tanto que hasta las amargas lagrimas brotan de mis ojos al recordarle. ¿Qué fue de el? ¿Por qué la vida me castiga así? -Se que no obtendré respuestas-.
Tenia una voz que me hipnotizaba al tiempo que sus ojos me encarcelaban a el y en un beso, en un largo beso me perdía... Es lo más feliz que hasta la fecha he podido recordar, o creer recordar. Estoy seguro que este recuerdo es real. Lo recuerdo todo con bastante detalle. Tanto que hasta las amargas lagrimas brotan de mis ojos al recordarle. ¿Qué fue de el? ¿Por qué la vida me castiga así? -Se que no obtendré respuestas-.
“!Ah¡ que fino velo de angustias.
!Ah¡ que fino velo de soledad y heridas
al alma henchida de sin sabores.
!Ah¡ que triste soledad de días.
¿He de olvidar al amor que me cegó?
¿He de olvidar con dolor y pena
al alma herida que mi mano busca?
He de olvidar.”
Es así. No hay por donde mirarlo.
Llegue al pie de una cascada. El agua rompía con fuerza. Las aguas eran trasparentes, -eche un trago-. Me detuve un rato y contemple la cascada. Era… como un fino espejo, de en quien me he convertido. Sutiles imágenes se proyectaban sobre las aguas. Premonitorias, y preconizadoras de algo cercano. No le di importancia. Solo descanse. Y mi camino al alba acompañé.
Llegue al pie de una cascada. El agua rompía con fuerza. Las aguas eran trasparentes, -eche un trago-. Me detuve un rato y contemple la cascada. Era… como un fino espejo, de en quien me he convertido. Sutiles imágenes se proyectaban sobre las aguas. Premonitorias, y preconizadoras de algo cercano. No le di importancia. Solo descanse. Y mi camino al alba acompañé.
El cuervo, que tan servil
acompañaba mi periplo volvió de entre las sombras, y su tañido de muerte, de
nuevo a mi oído finos ecos de mortuoria apariencia en mis adentros escupía.
-Mis palabras-, lisonjas. Adornos finos y mal elaborados. Susurros del viento con quien, largas charlas mantengo. Cada día nuevos caminos emprendo. Como siempre, esas altas cimas veo. Sigo sin saber en que día, mes, año y hora vivo... creo que lo he conseguido. En cierta manera, he conseguido vivir al margen del tiempo, por que... sin duda, Kronos, es el único gran dios, todos vivimos presa de su capricho. Mas yo, aquí, he conseguido escapar de su cruel aprisionamiento. Ya no lo venero, como antaño hice. Hubo una época, en la que mi día a día, consistía en un horario, cada maldito segundo al milímetro. Cuando comer, cuando dormir. Una prisión hábilmente tejida. Los grilletes de un día a día demoledor en el mundo de los negocios. Eso fue antes de retirarme a la paz de mi solariega y atesorar la vida bajo mi hayedo, junto a mi amado. -Pues amalgame gran fortuna-. No se donde iría a parar, pero nadaba en la abundancia. Lo suficiente como para eludir mis responsabilidades y vivir al margen de la civilidad que muchos hacen en gala solo cuando es necesario. Me retire de la vida pública y me entregue a mi amado y a mi mismo. No di cuentas a nadie. Solo a mi mismo. Vivíamos perfectamente, pues nadie criticaba nuestro amor prohibido. Pero... No se por que...pero, cerre los ojos y un ataúd vi. No lo entiendo. Por un momento, un estúpido pensamiento broto. Era mi amado el que estaba en aquel ataúd. Me dije que no. Era imposible. Si el esta muerto no merece la pena seguir adelante. Mas, ¿es real, o solo fruto de mi mente? ¿Acaso lo cree de la nada, como mi fortuna? Prefiero pensar que no es así. Que es real, y que me esta buscando. Que piensa en mi igual que yo pienso en el.
-Mis palabras-, lisonjas. Adornos finos y mal elaborados. Susurros del viento con quien, largas charlas mantengo. Cada día nuevos caminos emprendo. Como siempre, esas altas cimas veo. Sigo sin saber en que día, mes, año y hora vivo... creo que lo he conseguido. En cierta manera, he conseguido vivir al margen del tiempo, por que... sin duda, Kronos, es el único gran dios, todos vivimos presa de su capricho. Mas yo, aquí, he conseguido escapar de su cruel aprisionamiento. Ya no lo venero, como antaño hice. Hubo una época, en la que mi día a día, consistía en un horario, cada maldito segundo al milímetro. Cuando comer, cuando dormir. Una prisión hábilmente tejida. Los grilletes de un día a día demoledor en el mundo de los negocios. Eso fue antes de retirarme a la paz de mi solariega y atesorar la vida bajo mi hayedo, junto a mi amado. -Pues amalgame gran fortuna-. No se donde iría a parar, pero nadaba en la abundancia. Lo suficiente como para eludir mis responsabilidades y vivir al margen de la civilidad que muchos hacen en gala solo cuando es necesario. Me retire de la vida pública y me entregue a mi amado y a mi mismo. No di cuentas a nadie. Solo a mi mismo. Vivíamos perfectamente, pues nadie criticaba nuestro amor prohibido. Pero... No se por que...pero, cerre los ojos y un ataúd vi. No lo entiendo. Por un momento, un estúpido pensamiento broto. Era mi amado el que estaba en aquel ataúd. Me dije que no. Era imposible. Si el esta muerto no merece la pena seguir adelante. Mas, ¿es real, o solo fruto de mi mente? ¿Acaso lo cree de la nada, como mi fortuna? Prefiero pensar que no es así. Que es real, y que me esta buscando. Que piensa en mi igual que yo pienso en el.
Escritos Lovecraftianos.
Rhöd Deutsch, El Relato Surrealista.
martes, 26 de agosto de 2014
Reflexiones de un Amado a su Amado. IV
¡Oh!
dulce viento primaveral, que de mi letargo,
letargo
invernal me despiertas…
Eres,
para mi mente, como la expresión
mas
perfecta del ideal humano.
Eres,
cual bella ninfa que guarda
mis
bosques y mi vida de belleza decora.
Puro
como la nimbada nieve de mis cordilleras,
y como
el dulce río que nutre mi ser.
Eres,
pura energía que me aliena y da vida,
y eres
delicado cual ocaso y aurora.
¡Oh!
dulce viento primaveral, que de mi letargo,
letargo
invernal me despiertas.
Rhöd Deutsch.
Redactando desde el 17/8/2012
domingo, 17 de agosto de 2014
Cumpliendo 2 Años
Hola querid@s lectores, hoy, este blog cumple dos años y para celebrarlo, he hecho una seleccion de entradas con las principales “Etiquetas”
de este blog , que son: Poemario, Haikus, Audiciones y Relatos en forma de
poema para seleccionar las entradas mas vistas.
POEMARIO
Al borde del Abismo.
Al pie del abismo s'encuentra,
el viento la susurra ideas delirantes,
mas ella, a la vida se apega en balde,
pues desprecio es lo único que recibió.
Al pie del abismo s'encuentra,
la mar su cuerpo clama y el cielo
a su alma llama, pues abandonar
la vida es lo quemas mas quiere.
La frágil garra que la coge,
soltarla quiere, mas ella no se
lo impide, pues, al borde
del abismo s'encuentra.
Saltar es lo que mas quiere,
saltar y abrazar la libertad
de los días, que tan presto
vuelan a su alrededor.
La brisa elisia, qu'entre espuma y
neblina l'arropa, un inmenso temblor
la suscita, pues como una gran mano
l'apresa y a la oscuridad la lanzó.
Al vacío cayo, y presa d'él fue,
en el unos instantes vivo y en él,
al minuto se unió, pues pronto en un
dulce sueño se sumiría y d'él,
jamas despertaría.
HAIKUS
XVIII.
Der Tag geboren wird,
dreht sich das Leben,starb in einem Tal.
Geschrieden für Rhöd Deutsch.
AUDICIONES
Hola queridos lectores, hoy en este espacio (Canción de
la semana) les propongo un pequeño mini-concierto muy ameno. Pues les
presento la segunda obra del homenaje a Rachmaninov y
ademas añado ya que biene al pelo, una obra en homenaje a la figura de Bach.
Y se preguntaran ¿Porque a Bach? Hoy es 31 de Marzo, es
el día del nacimiento del que sin duda es uno de los mas grandes de
la historia de la música culta Europea, pues no conozco compositor
con mas trascendencia y proyeccion histórica que la de la figura
del maestro de Eisenach, el ilustrisimo J.S. Bach.
PRIMERA PARTE (duración 22 min)
La primera parte la protagoniza Rachmaninov con su Poema sinfónico La Isla de la Muerte.
Sobre el compositor. Nació en Semionovo el 1 de abril de
1873 y murió en California (EE.UU) el 28 de marzo de 1948. Fue un destacado
compositor, pianista y director de orquesta ruso. Fue el ultimo gran Romántico
y el mas influyente de los pianistas del siglo XX.
Pequeña impresión tras escuchar esta obra. (Adelanto
que esto no es un análisis exhaustivo de la obra, ni mucho menos)
"Lo impactante de esta obra es el comienzo. Pues se abre en pianissimo con
el arpa y notas tenidas en la cuerda, poco a poco se van sumando los metales y
conformando sonoridades. El matiz crece. En un momento del principio la trompa
lleva la melodía lo que le da un gran color noble en el principio. Mas adelante
pequeño dialogo de la flauta y la trompa. El Cubriè de las trompas tambien
llama la atencion al oyente. En esta obra destaca las sonoridades, la
brillantez del tono de los metales, las progresiones dinámicas en la
instrumentación. Es el puro ambiente romántico ruso, la perfecta orquestación y
la asignación de papeles, el contraste de timbres de luz y color. Que si bien
cerramos los ojos esto nos permite hacernos una imagen visual de lo que pasaba
por la mente de Rachmaninov en el momento en el que compuso este
solemne poema sinfónico. Quien no se imagina la barca de Caronte llevándote por
la Laguna Estigia
hasta las puertas del Hades.
Poema Sinfónico La isla de la Muerte Op. 29.
SEGUNDA PARTE (duración 14 min)
La segunda parte esta claro que es de Bach. Esto es muy
difícil, pues Bach tiene muchísimas obras destacables en varios géneros:
instrumental, vocal, de cámara, conciertos... Pero hoy destaco el
Concierto para Violín, Oboe y Orquesta de cuerdas en Do menor BWV 1060. Para mi
este es uno de los conciertos mas extraordinarios que compuso
este magnifico compositor.
Nació en Eisenach 31 de marzo de 1685 y murió Leipzig 28 de
julio de 1750 fue un compositor, organista, clavecinista, violinista, violista,
maestro de capilla y cantor alemán de música del Barroco, el miembro más
importante de una de las familias de músicos más destacadas de la historia, con
más de 35 compositores famosos y muchos intérpretes destacados. Del concierto
de hoy destaco el segundo movimiento muy a la italiana. Con
ese carácter dialogado entre el Oboe y el Violín que se
urde entre tanto contrapunto y artificio Bacheriano.
Concierto para Oboe y Violín BWV 1060 en Do menor.
Fuentes: Wikipedia y YouTube.
RELATOS EN FORMA DE POEMA
La locura del instrumentista, a la perdición le llevo.
De mi pared colgado,
y en mis sueños presentes.
veiase el violín.
En mi cabeza resonando,
como un eco que del pasado provenía,
y como si de la voz de Apolo,
maestro de la lira se tratase,
me llamaba a contemplar su Arte.
¿Eres mi perdición?
¿Eres mi amor?
¿Eres mi vida?
-Me pregunte en alta voz-
-En ese instante- La calida brisa
de la tarde, mi ventana atravesó,
y rozando las cuerdas,
del ilustre Stradivarius
que de mi pared pendía,
de un fino cordel de oro,
una voz arranco, que tenue musito,
-Soy tu vida, tu amor y tu locura.
!Oh¡ cual razón hay, para que
mi locura seas.
|Oh¡ cual razón hay, para que
amarte tanto me duela.
El violín respondió, con tenue canto.
-Obra del diablo soy,
pues, con mi dulce canto
t'enamoro, y con mi dulce canto,
en tu corazón moro.
!Oh¡ ilustre violín, -en efecto-,
en mi corazón, con mis penas
cohabitas, y mis penas marchitas,
mas, mí alma dominas. -Pues-.
Solo me hallo, y nada mas tengo.
Solo me hallo, y perdido en mis
sueños m'encuentro.
Dime pues, ¿Esto un sueño es?
El violín respondió,
-mas, esto un sueño no es,
esto, es tu más bella locura,
y atrapado en ella estas,
por los siglos de siglos
en ella permanecerás,
y d'ella nunca mas saldrás.
Mas a tu lado me tendrás,
pero tocarme, no podrás-.
!Oh¡ cruel destino,
!Oh¡ cruel fortuna,
que a un mundo de locura
me has empujado, y aquí,
en este irreal mundo de desesperación,
yaceré eternamente, un lugar en el
que ni el tiempo tiene cabida,
lugar de nada, y de la nada dominado,
mas morir no podré y solo por siempre
permaneceré.
Y el violín respondió, con canto tenue.
-Por los siglos de siglos
en ella permanecerás,
y d'ella nunca mas, salir podrás.
Mas a tu lado me tendrás,
pero tocarme, no podrás-.
Rhöd Deutsch.
Redactando desde 17 de Agosto de 2012.
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